Dónde duele menos tatuarse: el mapa zona por zona

Por qué unas zonas duelen más que otras, la tabla completa del 1 al 10 y lo que de verdad ayuda a llevarlo mejor.

Antes de nada: esto es orientativo

El dolor es de las cosas más personales que existen. Dos personas tatuándose la misma zona, con el mismo tatuador y el mismo diseño, describen experiencias distintas. Lo que viene a continuación es la experiencia que se repite en la mayoría de la gente, no una medición ni una predicción de lo que vas a sentir tú.

No es información médica y no sustituye a un profesional. Si tienes alguna condición de salud, tomas medicación o te preocupa cómo vas a reaccionar, consúltalo con tu médico y díselo a tu tatuador antes de empezar.

Por qué unas zonas duelen más que otras

No es aleatorio. Hay cuatro factores que explican casi todo:

El dolor zona por zona

Ordenado de menos a más. Las más llevaderas son brazo (bíceps), muslo, hombro y trapecio, antebrazo; las más duras, costillas, mano y dedos, rodilla, pie.

ZonaNivelCómo se describe
Brazo (bíceps) 3 / 10 llevadero El bíceps y la cara exterior del brazo son el clásico primer tatuaje: hay músculo de sobra y el hueso queda lejos. Muy llevadero.
Muslo 3 / 10 llevadero Mucha masa muscular: junto al brazo, la zona más cómoda del cuerpo y perfecta para piezas grandes. La cara interior sí sube bastante.
Hombro y trapecio 4 / 10 molesto Una de las zonas más agradecidas: buena masa muscular y el hueso lejos de la aguja. Es de las mejores opciones para un primer tatuaje grande.
Antebrazo 4 / 10 molesto Muy popular y bastante llevadera, sobre todo por la cara exterior. La cara interior, más blanda y con venas cerca, sube un punto o dos.
Gemelo y espinilla 5 / 10 molesto El gemelo (la parte de atrás) es carnoso y bastante llevadero. La espinilla, con el hueso justo bajo la piel, sube varios puntos.
Muñeca 6 / 10 duele Zona pequeña con hueso y tendones muy cerca de la superficie. Es corta de duración, pero se nota bastante mientras dura.
Pecho 7 / 10 duele Cómodo en la parte carnosa del pectoral, pero muy duro al acercarse al esternón y a la clavícula, donde el hueso está a flor de piel.
Estómago y abdomen 7 / 10 duele Piel elástica y sensible: el dolor es más de quemazón que de punzada. Es de las zonas donde más varía la sensación de una persona a otra.
Cadera e ingle 7 / 10 duele El hueso de la cadera duele bastante y la ingle es de las zonas más sensibles. La parte carnosa hacia el costado es notablemente más llevadera.
Cabeza y cuero cabelludo 8 / 10 muy doloroso Poca carne y hueso justo debajo: la vibración de la máquina se nota muchísimo. Se suele describir como un dolor intenso y muy “ruidoso” dentro del cráneo.
Cuello 8 / 10 muy doloroso Piel fina, muchísimas terminaciones nerviosas y una zona que cuesta mantener quieta. La garganta y la nuca están entre lo más duro del cuerpo.
Codo 8 / 10 muy doloroso Hueso puro y piel que se pliega constantemente. Dolor muy agudo y, además, cicatriza peor y pierde tinta más rápido que otras zonas.
Tobillo 8 / 10 muy doloroso Hueso muy marcado y piel fina por los cuatro costados. Corto, pero de los que aprietan los dientes.
Costillas 9 / 10 muy doloroso De las zonas más duras que existen. Hueso directo bajo una piel finísima y, además, tu propia respiración mueve la zona durante toda la sesión.
Mano y dedos 9 / 10 muy doloroso Muchísimas terminaciones nerviosas, huesos y tendones justo debajo. Además es de las zonas donde antes se desgasta la tinta.
Rodilla 9 / 10 muy doloroso Hueso, cartílago y una articulación que se mueve todo el rato. Está en el podio de lo más doloroso junto a costillas, manos y pies.
Pie 9 / 10 muy doloroso Huesos, tendones y nervios a flor de piel y, para rematar, roza con el calzado durante toda la cicatrización.

Tienes este mismo mapa en versión interactiva, sobre una silueta del cuerpo y con los colores del verde al rojo, en la página principal.

Si es tu primer tatuaje

La recomendación de casi cualquier tatuador con experiencia: empieza por una zona de la mitad de abajo de esta tabla. El antebrazo, el gemelo o la parte exterior del muslo son los sitios clásicos para estrenarse, y no por casualidad: duelen poco, cicatrizan bien, se ven fácil y la piel aguanta el paso de los años sin deformar el dibujo.

La razón de fondo no es solo el dolor. Es que un primer tatuaje en una zona dura puede salir peor: si no aguantas quieto, si hay que cortar la sesión a la mitad o si el tatuador tiene que ir con prisa, el resultado lo nota. Es mejor un buen tatuaje en el antebrazo que uno regular en las costillas.

Lo que sí ayuda de verdad

Y para el texto en concreto

Un tatuaje de texto juega a tu favor: son líneas finas y poco relleno, así que la sesión es corta. Una frase de tamaño medio en el antebrazo se resuelve en menos de una hora. Eso cambia la ecuación: si te has enamorado de una zona dura, con un texto puede que sea perfectamente asumible aunque para un tatuaje grande no lo fuera.

Lo que sí conviene: decide el tamaño antes de mirar el dolor. Un texto demasiado pequeño en una zona que se mueve mucho —muñeca, tobillo, dedos— se deforma con los años. Ahí el problema no es aguantar la sesión, es cómo se verá dentro de diez.

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